
El ambiente azulado debido a la radiación tras la guerra nuclear se palpaba en el ambiente. Cinco supervivientes en tres partes distintas del mundo, India, Alemania y Kazagistán. Lincon y Melody eran dos hermanos mellizos kazajos que han sobrevivido porque aún cuando no habían nacido fueron manipulados genéticamente y tenían la capacidad de sobrevivir a las condiciones infrahumanas del aire manipulado por la radiación, pero no podían consumir alimentos o bebidas manipulados por ésta.
Tres días sin bebida, comida y alojamiento, un dilema al saber que si bebían del agua de aquel lago o comían los peces procedentes de allí morirían, pero también morirían deshidratados o desnutridos si no lo consumían.
Lincon tenía dentro de su maletín un químico que hacía que todo aquello manipulado por la radiación volviera a la normalidad, era una sustancia extraída tras hervir con agua de lluvia una planta llamada roseta magnarum, que solo se encontraba en el fondo de ese lago. Le quedaban a penas unas gotas cuando Melody encontró unas ramas de aquella planta submarina sobresaliendo de entre las aguas. La alegría fue más que evidente, podrían sobrevivir y llevar a cabo ese viaje a la India dónde se encontraba Kiran.
Kiran era un ingeniero aeroespacial de la NASA que unos días antes de aquel apocalipsis estaba de misión en su país natal. Su función en la NASA era buscar una forma de sobrevivir a situaciones como la vivida recientemente y, es esa la razón por la que consiguió sobrevivir. Había ideado un cohete y búnker que además de reservas de comida y bebida para unos cinco años, incluía la capacidad de transporte hacia otro planeta, concretamente a Kabe 35, un planeta creado en una operación secreta de la NASA en el que vivía una especie similar a los humanos, fue un experimento aleatorio entre los muchos de la NASA que finalmente acabaría con la salvación de aquellos afortunados dentro de la desgracia.
En aquel cohete cabían un total de tres personas, una de ellas tendría que ir en la salida de emergencia por la ausencia de espacio. Esto tenía el gran peligro de quedarse sin oxígeno si en el viaje se superaba una determinada presión, y, efectivamente aquello fue lo que pasó. Lincon decidió que sería él quien fuera en la salida de emergencia, su conciencia no dejaba que fuera su hermana quien fuera en aquel peligroso lugar. En los primeros veintitrés minutos no hubo problema pero, en el minuto veinticuatro comenzó a sentirse mareado hasta acabar desmayándose. Su hermana fue en su búsqueda a la llegada y vió que no despertaba. Rápidamente bajaron del vehículo y recibieron la ayuda necesaria para que sobrevivieran en aquel caos nuclear.